Dados los últimos cambios en las iniciativas de fondos para investigación dirigidos por el gobierno federal de Estados Unidos, no es una sorpresa que muchos de nosotros dentro de la comunidad científica sintamos que nuestro trabajo de toda la vida está bajo amenaza. La eliminación de las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en las oportunidades de empleo y financiación y las reducciones propuestas de costos indirectos amenazan el desarrollo de la fuerza laboral de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) en las universidades, institutos de investigación y hospitales a través de todos los Estados Unidos. Pero para instituciones que sirven a minorías (MSIs, por sus siglas en inglés)—colegios y universidades de educación posgraduada que atienden principalmente a comunidades minoritarias—los recortes federales propuestos presentan una crisis existencial.
Las MSIs, compuestas de instituciones que sirven a hispanos (HSIs, por sus siglas en inglés), colegios y universidades tribales, instituciones que sirven a asiático americanos e isleños del Pacifico, y colegios y universidades históricamente afroamericanas (HBCUs, por sus siglas en inglés), se han convertido en centros formidables para entrenar exitosamente y aumentar la representación grupos menos representados en la investigación neurocientífica y otros campos de STEM. Las MSIs han mejorado su producción de investigación significativamente gracias a fondos asegurados por programas financiados por el gobierno. Notablemente, al principio de este año, la Universidad Howard hizo historia al convertirse la primera HBCU en lograr conseguir la clasificación de investigación R1, una designación otorgada a menos de 150 instituciones académicas en los Estados Unidos con los niveles más altos de actividad investigativa.
Este notable acontecimiento y los avances de los programas de investigación en las MSIs a través del país ahora están bajo grave peligro. La mayoría de las MSIs dependen mayormente de fondos federales y no tienen grandes dotaciones para cubrir déficits económicos. Los recortes drásticos a su financiamiento del Instituto Nacional de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y la Fundación Nacional de Ciencia (NSF, por sus siglas en inglés) podría ser el fin de la investigación biomédica en estas instituciones.
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omemos como ejemplo mi institución, la Universidad de Puerto Rico-Recinto de Río Piedras (UPR-RP). La UPR-RP es la institución de investigación líder en Puerto Rico y una de las mejores HSIs en los EE. UU. Según data de la NSF del 2021, la universidad ocupó el segundo lugar en la lista de instituciones subgraduadas de los EE. UU. en otorgar grados a estudiantes hispanos que continúan posteriormente obtienen un doctorado y el primer lugar en mujeres hispanas que posteriormente obtienen un doctorado.En el 2024, la UPR-RP aseguró más de $13 millones en fondos del NIH y $8.3 millones de la NSF. Ninguna otra institución, pública o privada, en la isla posee un porfolio de fondos externos de STEM tan significante. Históricamente, la UPR-RP ha asegurado millones de dólares en becas federales altamente competitivas, gracias a investigadores de una variedad de disciplinas. Sirve como campo de formación clave para futuros neurocientíficos en Puerto Rico, alojando dos programas importantes de formación en la neurociencia, Oportunidades en Investigación de Neurociencia para Aumentar Diversidad (NeuroID, por sus siglas en inglés) y el Programa Graduado de Neurociencia, Resiliencia, Afirmación y Diversidad (NeuroGRAD).
Como investigadora principal para ambos programas, he visto de primera mano los efectos transformativos que han tenido en las carreras de los alumnos y en la infraestructura científica y económica de nuestra institución. A través de NeuroID, hemos apoyado exitosamente la formación de 107 estudiantes subgraduados hispanos desde el 2010. Hemos establecidos un programa abarcador que le provee a estudiantes subgraduados la oportunidad de evaluar diferentes aspectos de una carrera en la investigación neurocientífica y desarrollar un sistema de mentoría que apoya a estudiantes en su camino a convertirse en neurocientíficos. NeuroID también nos ha ayudado a construir una comunidad neurocientífica en la isla. Hasta ahora, 75 porciento de nuestros becarios han continuado en busca de grados doctorales en neurociencia; 94 han presentado los resultados de su investigación en conferencias científicas; y todos los que han completado su grado PhD están exitosamente empleados en campos de STEM y biomédicos.
NeuroID ha transformado las vidas de los estudiantes de entornos desfavorecidos y ha sido extremadamente exitoso en asegurar oportunidades de investigación en neurociencia nunca antes disponible para nuestra población. Y este éxito llevó al desarrollo de otras iniciativas de formación financiadas por el NIH, incluyendo el programa Aumentando Diversidad en la Genómica para la Próxima Generación (IDGeNe, por sus siglas en inglés), el cual provee apoyo económico para estudiantes trabajando en investigación relacionando a la genómica. Esto demuestra que el impacto de NeuroID en nuestra población subgraduada va más allá de la neurociencia.
De igual manera, NeuroGRAD apoya un grupo de prometedores estudiantes graduados en neurociencia dentro de nuestra institución en colaboración con instituciones de neurociencia R1 en los EE. UU. Este programa le provee a cada becario una red personalizada de mentores basada en sus intereses de investigación y apoya visitas anuales al laboratorio del mentor externo para fortalecer la creación de redes profesionales y actividades investigativas. Como parte de las metas programáticas, los becarios de NeuroGRAD deben someter exitosamente propuestas a la beca de Premio Nacional al Servicio de Investigación del NIH, asistir a actividades de desarrollo profesional, visitar el laboratorio de su mentor externo y trabajar en someter su primera publicación.
Estos programas proveen experiencias invaluables a cientos de estudiantes y contribuyen al desarrollo científico en MSIs—pero hacen mucho más. Los proyectos de investigación financiados por el NIH, la NSF y otras agencias federales afectan a las comunidades directamente al abordar cuestiones de salud pública, tecnología y sostenibilidad, particularmente entre las poblaciones vulnerables. Estos beneficios ahora están en grave peligro. La orden ejecutiva de febrero para limitar los costos indirectos a 15 porciento significaría una reducción estimada de 69 porciento en costos indirectos en nuestra institución. Este nivel de recortes de financiamiento haría que la capacidad de nuestra institución para mantener su infraestructura de investigación, reclutar nuevos estudiantes y apoyar programas de posgrado en STEM fuera prácticamente insostenible.
La reducción drástica en financiamiento indirecto no solo perjudicaría la investigación de STEM, sino que también debilitará la economía de innovación y hará a los EE. UU. menos competitivo globalmente. La diversidad en STEM fortalece la competitividad económica global y garantiza que la ciencia y la innovación beneficien a toda la sociedad. Urjo al gobierno federal a reconsiderar estos recortes presupuestarios y priorizar el financiamiento como una inversión esencial en el desarrollo científico y el futuro del país. Llamo a la comunidad científica, a los encargados del desarrollo de política pública y al público a defender el acceso equitativo a la educación y la investigación STEM en todas las instituciones académicas en Puerto Rico y a través de los EE. UU.